Pastoral de la Vocación

Explorar la vulnerabilidad en la formación inicial

Etiquetas Acompañamiento
Este artículo está escrito por Lucas Smiriglia

El acompañamiento es clave para la formación al sacerdocio. No hay crecimiento sin acompañamiento. Sin embargo, la realidad muestra cuántas veces encontramos límites para acompañar. Especialmente encontramos áreas delante de las cuales no sabemos cómo manejarnos. Así explorar la vulnerabilidad de la persona se convierte en un reto que se vislumbra aunque no se afronta. En este artículo queremos ofrecer algunas preguntas guías que pueden ayudar a afrontar y explorar aréas sensibles de la persona humana en la formación inicial al sacerdocio.

Seguiremos la propuesta Junguiana expuesta por Jean Monbourquette en su obra «Reconciliarse con la propia sombra». Allí, el autor sugiere algunas preguntas que pueden orientar en la tarea de acompañar a las personas a integrar aspectos frágiles o desconocidos del sujeto, en un creciente camino de libertad y autenticidad.

Lo vulnerable

Lo vulnerable es complejo. Se aplica tanto al ámbito personal, como a lo comunitario. Se habla, por ejemplo, de «población vulnerable». Podemos hablar de la vulnerabilidad y hacer grandes teorías sobre ello. Sin embargo, preferimos referirnos a «lo vulnerable» porque siempre este aspectos es concreto y dramático en la situación histórica y particular de un sujeto. Lo vulnerable es aquel ámbito personal experimentado como plausible de ser dañado, expuesto a la finitud del dolor y del sufrimiento. Este posible daño puede ser físico, moral, psicológico o espiritual.

Si bien el Hijo del Hombre, Cristo, padeció y fue vulnerable en su experiencia terrena, muchas veces nuestra visión de hombre y de mujer está lejos de asumir esa condición humana. Así la persona humana consume demasiada energia para defenderse de la posibilidad del daño, o en otras palabras de evitar la vulnerabilidad.

¿Maquillar lo vulnerable?

Existe una gran tentación en la formación sacerdotal. La tentación de maquillar «lo vulnerable». Así parece que en el camino formativo, el sujeto «crece» si cada vez tiene más control, dominio de sí mismo, hasta parece que su comportamiento termina siendo estereotipado, artificial y maquillado. No es infrecuente observar en la formación seminaristas que se esfuerzan en proyectar una imagen idealizada de sí mismos, muchas veces reforzadas por delicados instrumentos formativos de refuerzos que terminan por premiar lo estilizado de la forma, sin fundamento.

No pretendemos hacer un esbozo de las técnicas de maquillaje formativo, sino más bien exponer esta real tentación. Como afirma el Papa Francisco, «la realidad es superior a la idea». Desde allí, la formación no puede evadir, evitar, suavizar, ni maquillar lo vulnerable de la persona humana en su proceso formativo hacía el sacerdocio.

Conscientes de la dificultad del abordaje te ofrecemos algunas preguntas u orientaciones que pueden facilitar y guiar el camino de descubrimiento, exploración e integración de «lo vulnerable» en el camino formativo. Serán claves también las actitudes del acompañante en el proceso de exploración. Se requiere autoconocimiento, confianza y calidez, para poder conducir al otro hacia los terrenos pantanosos de la propia vida. Además, claro está, de haber hecho primeramente y en primera persona ese apasionante y engorroso viaje hacia «lo vulnerable» de la propia vida.

Algunas orientaciones prácticas para explorar «lo vulnerable»

Te propongo aquí un conjunto de estrategias que pueden ayudar a reconocer «lo vulnerable»,y, así poder crecer en una imagen más real y clara de ti mismo en tu camino formativo. Estas estrategias estan plagadas de preguntas. No son un interrogatorio detectivesco, sino más bien orientaciones formativas que brindan luces para un proceso formativo más real e integral.

«Lo vulnerable» observado

¿Cuáles son los aspectos que más halagan los demás de ti, aquellos que te gustaría que los demás reconociesen? Segunda: ¿Cuáles son las cualidades o rasgos contrarios que has debido rechazar para ponerlos de manifiesto? Estas preguntas se refieren a la imagen social que quieres dar de ti mismo en tu entorno. Pongamos un ejemplo: si has deseado pasar por una persona dulce, generosa y sonriente, es muy probable que hayas tenido que disimular tu agresividad, tu egocentrismo y tus accesos de mal humor. Estos rasgos de carácter que tuviste que rechazar componen, de hecho, las diversas facetas de tu area vulnerable.

«Lo vulnerable» evitado

¿Qué tema(s) de discusión tiendes a evitar en tus conversaciones? ¿Son la sexualidad, la agresividad, la fe, las ambiciones, la incompetencia, etcétera? Una cosa es cierta: los temas que eludes revelan un posible miedo a desvelar un aspecto vergonzoso de ti mismo. A menos que confies plenamente en tu acompañante o interlocutor, emergerá cierta molestía al abordarlos. El día que puedas abordar aquello que evitas, irás paulatinamente entrando a explorar algunas aspectos de «lo vulnerable» en tu vida. .

«Lo vulnerable» expuesto

¿En qué situaciones sientes que te pones nervioso, hipersensible y a la defensiva? ¿Qué tipo de observaciones te sobresaltan? La vivacidad de tu reacción ¿te asombra a ti mismo? Si es así, es señal de que acabas de pisotear una zona de ti mismo que no aceptas. La incomodidad que has sentido o tu reacción excesiva demuestran la evidencia de que se acaba de dañar una parte sensible de «lo vulnerable».

«Lo vulnerable» incompetente

¿En qué situaciones sientes que eres inferior o que te falta confianza en ti mismo? La mayoría de las veces, ¿no te ocurre cuando no te sientes a la altura de la situación, por no poder considerarte bastante competente, articulado, inteligente, discreto, etcétera? ¿Emerge en tí el deseo de compararte, justificando tus virtudes y demostrando tus capacidades? En las situaciones en las que emerge un malestar delante de aspectos positivos de los demás, puedes estar atento ya que estas a la puerta de explorar ciertos aspectos de «lo vulnerable» en tu camino vocacional.

«Lo vulnerable» avergozado

¿En qué situaciones experimentas vergüenza? ¿En qué terreno te causa pánico la idea de dejar aparecer una debilidad? ¿Te sientes confuso si se te pide, a quemarropa, realizar una actividad cualquiera: hablar o cantar en público, leer o guiar una oración, por ejemplo? La verguenza lleva a esconder un aspecto de la persona. Allí donde experimentas verguenza, hay una parte que se esconde y que evita exponerse al daño. Es otra oportunidad para abrirte a «lo vulnerable» y explorarlo para tu crecimiento.

«Lo vulnerable» criticado

¿Tiendes a ofuscarte ante una crítica que te hacen? ¿Qué clase de críticas te ponen nervioso o incluso te irritan? Una reacción violenta ante una observación indica, una vez más, que acaban de poner al desnudo una faceta de «lo vulnerable» en ti. Si reaccionas siempre tan vivamente ante una crítica recurrente de tus allegados, significa que descubren un aspecto oculto de tu persona que no te interesa mostrar.

«Lo vulnerable» felicitado

¿Tienes dificultades para aceptar un cumplido? ¿te incomoda que la gente te felicite o elogie? Si alguien te expresa cumplidos -«eres inteligente, haces bien las cosas, eres creativo, etc.», por ejemplo- que te niegas a aceptar, no reconociendo en ellos ningún fundamento, porque te preguntas si tienes que confiar, o simplemente minimizas su alcance, sería bueno preguntarte el motivo de tus reacciones: «¿Qué me ocurre para que me defienda con tanta energía contra estas muestras de admiración? ¿No estoy camuflando una parte de «lo vulnerable», a saber, un ardiente deseo no confesado de ser admirado?».

«Lo vulnerable» insatisfecho

¿Por qué razón te sientes turbado o insatisfecho de ti mismo, inconforme contigo mismo? ¿Tal vez, por ejemplo, por tu apariencia física o por un rasgo de tu carácter? Si es así, es probable que procures disimular algo que consideras una debilidad. En compensación, es posible que te impongan para ti ideales de éxito, de perfeccción, de control, o moralidad, imposibles de alcanzar y que, en consecuencia, te fuerzan a rechazar todo lo que no se acerca a estas exigencias. En definitiva, la aceptación de tus imperfecciones, tus defectos, tus deficiencias y tus errores demostrará que has comenzado a reconciliarte con «lo vulnerable» de tu persona. ¿No será este punto el inicio de una sabiduría que se llama «humildad»?

«Lo vulnerable» familiar

Puedes preguntarte, ¿Por qué cualidad se distinguía tu familia en tu medio? Cada familia presenta un rasgo característico. Así, se dirá de unos, «son honrados»; de otros «son trabajadores»; de terceros «son unidos y serviciales». Para identificar «lo vulnerable» familiar, puedes detenerte en la cualidad opuesta a la que es reconocida por el entorno. Por ejemplo, para mantener su reputación de honradez, una familia habrá debido renunciar a utilizar una cierta astucia o diplomacia; para conservar la de la valentía, habrá sido necesario reprimir toda manifestación de miedo; para obtener fama de trabajadora, habrá debido privarse de lodo ocio.

«En mi debilidad soy fuerte» (En mi vulnerabilidad…)

Explorar «lo vulnerable» de la persona en el camino de formación inicial sacerdocio es una oportunidad. Significa adentrarse en el terreno fértil en donde crece una consciencia más real de si mismo, además es la posibilidad de dar una respuesta humilde a Dios que llama desde nuestra fragilidad. Precisamente es el tesoro llevado en vasijas de barro lo que revela la riqueza de explorar «lo vulnerable». Quizá siga siendo un modo de adentrarse en misterio de Dios que se revela en el pesebre de la historia y en «lo vulnerable» de la propia vida, para realizar precisamente desde allí su misterio de salvación, de fortaleza y redención.

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