Pastoral de la Vocación

La codependencia en la formación. Características

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Este artículo está escrito por Equipo de Animación Vocacional Sol

Definición descriptiva de la codependencia

La codependencia en la formación es un estado emocional, psicológico y conductual. Es algo que permanece en la personalidad. Se trata de conductas aprendidas, pero que al mismo tiempo son autodestructivas, es decir, se trata de un modo de comportamiento que ha sido ensayado muchas veces y ha llegado a constituir un hábito. La persona que se ha entrampado en la codependencia es aquella que ha permitido que la conducta de otra persona le afecte, de modo que es sensible a cualquier comportamiento del otro y esto le hace sufrir, o pretende controlarlo. El codependiente conecta con la parte débil de la personalidad de los demás, para alimentar a su vez la parte débil de su propia personalidad.

Desarrollo de relaciones copedendientes

Se pueden señalar varios pasos acumulativos en el proceso de desarrollo de las relaciones codependientes:

1. El vínculo

Estableces un vínculo con otra persona desde el cual reaccionas particularmente ante sus necesidades, sus problemas o comportamientos. Esta reacción está revestida de bondad, es decir, se percibe como una actitud servicial, amistosa o solidaria con el otro. De algún modo es hacerse cargo del otro, haciéndose responsable de él. De modo inconsciente estás gratificando una serie de necesidades profundas a través de la relación, de ahí el carácter mecánico-obsesivo de la misma. Es claro que la relación suscita una serie de emociones que tienen una relación directa con la gratificación de tus necesidades.

2. El hábito

Este modo de reaccionar ante el otro, que en un principio pareció inocuo y hasta bueno, con el tiempo se va transformando en un hábito, de modo que el vínculo se fortalece y llega a superar barreras naturales como la distancia física, el resentimiento, o los abusos. En medio de esta relación se llegan a permitir comportamientos con los que teóricamente no estarías de acuerdo, pero los permites porque se trata de esta persona. Puedes jugar ambiguamente con el papel de la víctima o el victimario.

3. Convertirse en victimario

El tipo de relación codependiente se generaliza, de tal modo que comienzas a localizar personas con tal o cual deficiencia, que se presten a aceptar este tipo de vínculo, por medio del cual sólo aparentemente satisfaces tus necesidades, para establecer nuevas relaciones de carácter codependiente. Ahora has llegado a convertirte en victimario. El victimario es capaz de crear vínculos codependientes múltiples, se puede pensar en cientos de víctimas, sobre todo cuando el victimario no enfrenta el problema, sino que lo cubre con una serie de justificaciones.

4. Amenazas y violencia

La relación se torna violenta y amenazante. Quien se ha constituido como victimario exige que su víctima guarde en silencio lo que ocurre en la relación y para ello recurre a las amenazas y a la violencia. Hay una intención inconsciente de sellar con una losa aquella realidad para que no sea descubierta o desenmascarada. Esta relación violenta también se puede expresar a través de promesas irrealistas, de recompensas desproporcionadas que el victimario no va a poder cumplir, pero coaccionan eficazmente a la víctima. En el fondo ambos saben que no es una auténtica relación. La falsedad de este vínculo se expresa en la intención de dominar y de someter al otro. 

Los conflictos en la personalidad

Las relaciones codependientes son construidas por las personas. Sin embargo, esta construcción se realiza, en la mayor parte de las ocasiones, de modo inconsciente, como un reflejo de los conflictos de la personalidad de quienes aceptan este tipo de juego, conflictos que son desconocidos para ellos mismos. El victimario estará convencido de que está haciendo un bien a la otra persona. Algo similar ocurre con la víctima. Así, se presta de buen grado a la dependencia y al sometimiento, porque está convencido de que aquella relación es un bien para él. Por eso, aunque se trata sólo de un bien aparente, ya que, debajo de su comportamiento existe también la gratificación, porque se está engañando a sí mismo.

Rasgos de la codependencia en la formación

Un rasgo de comportamiento es un modo estable de responder ante una situación determinada. A continuación aparece una lista de rasgos de comportamiento emparejados, es decir, primeramente los que corresponden al victimario y después los que corresponden a la víctima. También se describen los rasgos de comportamiento que corresponden a una relación sana, de modo que, por contraste, se pueda identificar mejor el fenómeno de la codependencia. Se intenta responder a la pregunta ¿cuándo hay y cuándo no hay codependencia? Se puede apreciar que la causa no está en el vínculo afectivo entre las personas, el cual es bueno en sí mismo, sino en la utilización de ese vínculo para otro fin.

1. RESPONSABILIDAD PERSONAL
VICTIMARIOVÍCTIMARELACIÓN SANA
Te piensas y sientes responsable.Preferentemente si se trata de los más jóvenes o débiles para defenderlos de los peligros. Asumes responsabilidades sobre sus dificultades, sus horarios y tareas.El extremo es cuando te quieres hacer responsable de sus sentimientos.Descargas tus responsabilidades. Permites que otro se haga cargo de lo que a ti te corresponde hacer, gestionar o proveer. Esta actitud te hace sentir bien, como acompañado o protegido. La persona percibe las necesidades de los demás y las atiende como le corresponde hacerlo.Se siente bien por ayudar a los otros, pero se siente mejor cuando facilita que ellos mismos asuman su responsabilidad. 

2. AYUDA PERSONAL
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Te sientes obligado a ayudar.Te anticipas a las necesidades de la otra persona, aunque no te lo pida o incluso no quiera ser ayudada. Te molesta que no haga lo mismo por ti, o porque no te lo agradezca.Tu necesidad psicológica es proteger o cuidar a alguien. Te dejas ayudar. Adoptar una postura cómoda, de tal modo que de esta persona en concreto esperas siempre que te ayude.Recurres a aquella persona de un modo habitual y automático, hasta llegar a necesitar su ayuda realmente.Frente a esta actitud sobreprotectora, está la actitud más sana de atender a los demás promoviendo una mística del servicio mutuo y señalando los caminos por los cuales pueden llegar a ser ayuda unos para otros. 

3. DIRECTIVISMO
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Diriges las decisiones del otro.Consideras a la otra persona incapaz de caminar sin tu dirección.Impides que elabore su propio proyecto, porque si lo hiciera, ya no te necesitaría. Te vas convirtiendo en alguien a quien necesita recurrir para no equivocarse.Obedeces. Te descubres obedeciendo al otro y te sientes profundamente necesitado de su consejo. La otra persona es para ti insustituible, manteniendo la relación con ella por cualquier medio, aunque ya no sea tu acompañante o les separe la distancia.Saber aconsejar y ayudar a otro en la confección de su proyecto, para que formule sus propios compromisos y camine por sí mismo.Esta actitud de respeto depende del grado de madurez del acompañante y no tanto del acompañado. 

4. COACCIÓN
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Obligas al otro a adoptar un comportamiento.Tienes la necesidad de someter a los demás. A veces lo haces dando órdenes, a veces chantajeando. Lo importante es que cumplan tu voluntad.Si esto no ocurre, te molestas y manifiestas tu enojo para que el otro lo note.Te descubres diciendo “sí” a lo que en teoría dirías “no”. Te falta libertad para ser tú mismo y hacerte cargo de tus decisiones.Te sometes a lo que te pida la otra persona con tal de complacerle.Temes provocarle un disgusto y que se enoje contigo. La persona respeta el modo de hacer las cosas los demás, incorporando las ideas que sugieran.Plantea objetivos pero no trata de imponer su punto de vista, sino que busca que las cosas se realicen bien. 

5. PROTECCIONISMO
VICTIMARIOVÍCTIMARELACIÓN SANA
Te sientes atraído por gente necesitada.Te conviertes para ellos en su única protección o en su referencia. No estableces relaciones de igualdad, sino de superioridad. Tú eres la única persona que les ayuda, comprende o escucha.Rindes tributo a tu protectorTe sientes obligado a brindar reconocimiento a la persona que te ayuda, te escucha o te protege siempre. La persona no se coloca en el centro, de modo que promueve la autonomía y la responsabilidad de los demás.Se acerca a los más débiles confrontándoles, para que afronten sus propias dificultades. 

6. CULPABILIZACIÓN
VICTIMARIO – VÍCTIMARELACIÓN SANA
Culpas a otros de lo que ocurre.El victimario en este caso no tiene nombre, porque tú quieres jugar a toda costa el papel de la víctima.Responsabilizando a los otros de todos los males, vas dependiendo de ellos, incluso aunque no lo sepan.Esto te impide asumir tu parte de responsabilidad y actuar con eficacia. Cubres al supuesto victimario de una maldad desbordante, para garantizar tu inocencia.La persona reconoce la culpa que puedan tener los demás, pero no depende de ellos para poder asumir una responsabilidad.

7. AUTORITARISMO
VICTIMARIOVÍCTIMARELACIÓN SANA
Te colocas en una situación de poder.Te muestras como poderoso ante los demás. Pides que se sometan a tus caprichos y exiges reconocimiento de lo que haces por ellos. Te sometes al juego del poderoso. Ofreces reconocimiento al que se sitúa en una posición de poder, incluso de un modo servil.Eres incapaz de corregirle o de enfrentarte con él. Aceptas sus comportamientos inadecuados e incluso participas en ellos.La persona con un cargo o responsabilidad tiene como afán que se cumplan los objetivos y nos sus propios deseos.No crea círculos de poder o influencias, sino que tiene la capacidad de compartir el poder distribuyendo responsabilidades. 

8. CONFLICTO DE AFECTIVIDAD
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Sostienes al otro en su situación afectiva.Ofreces a la otra persona un sostén afectivo a través de gestos de apoyo y de aprecio.Al ofrecer afecto experimentas satisfacción y de algún modo lo demandas a través de tus actos de supuesta solidaridad.Necesitas que el otro te levante el ánimo. Tienes necesidad de ver a la otra persona para que se sostenga tu estabilidad afectiva.Pierdes la capacidad de gestionar tus propios sentimientos porque dependes del otro.La persona percibe críticamente los lazos de simpatía que tiene con los demás, pero confronta debidamente esta situación.Es capaz de confrontar a la otra persona y de proponerle un cambio en sus actitudes. Lo hace porque goza ante ella de una libertad suficiente.

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