Pastoral de la Vocación

Vivir un noviazgo cristiano y romántico

Etiquetas Jóvenes Noviazgo
Este artículo está escrito por Isabella Reimi

Se va febrero, mes de las rosas, los bombones, y los gruñones que se quejan de las rosas y bombones. Dentro de la última especie, siempre habrá quien diga que el amor verdadero nada tiene que ver con un “día comercial y capitalista”, pero Dios también se manifiesta en el romance. Después de todo, Él es el verdero autor de las flores y el cacao.

El amor romántico en el noviazgo es un tema del que se habla poco, quizás porque es el más visible. Asociamos la etapa de enamoramiento con un romance espontáneo, y después de la boda hay que rogar a los esposos: “¡por favor, hagan algo lindo!” Si el noviazgo es una escuela de amor, además de una etapa de discernimiento, debería también enseñarnos algo del romance. Claro está que la relación se vive de acuerdo a su etapa, pero los novios podemos aprender a no dejarlo todo a la suerte de “los impulsos” en el matrimonio.

El romance tiene sus gestos

El primer paso es conocer lo que le gusta a nuestra pareja. El PhD en educación para adultos y pastor bautista, Dr. Gary Chapman, parte del hecho de que en el amor, no todos hablamos el mismo idioma. Cada quien tiene gestos que prefiere por encima de otros. Estos son Los cinco lenguajes del amor, según su best seller homónimo:

Dar y recibir regalos. Como decía al principio, este deseo no es banal por ser material. “Dios está en los detalles”. Curiosamente, la frese no es de ningún santo, sino del el arquitecto Mies Van der Rohe. Nosotros como hijos de Dios recibimos de Él todos los regalos, que nos provee así como viste de flores a su campo (Mt 6, 25). Regalar, además de proveer, es la evidencia de haber pensado en la otra persona.

Contacto fisico. La Teología del Cuerpo nos enseña que somos un medio de expresión del amor de Dios. En los besos exclusivos entre novios podemos ver el amor exclusivo que siente Dios por cada uno, y en los abrazos, su ternura. El papa Juan Pablo II nos enseñó que desde el principio, sin antes estar casados e incluso fuera del noviazgo, nuestro cuerpo tiene un atributo esponsalicio, es decir, que está hecho para ser un don para el otro. Como cristianos, siempre debemos ver este contacto físico desde la castidad. Bárbara y Gabriel Ríos, jóvenes esposos y creadores del proyecto Sexualidad y Castidad, ayudan a entender la esponsalidad del cuerpo en su primer libro, Cómo entender la castidad en 21 días:

“Para darte al otro, tienes que orientar y ordenar tus deseos hacia el amor, para ya no ver al otro como un mero objeto, sino como una persona digna de amar”.

Tiempo de calidad. Los novios no comparten responsabilidades, pues no viven juntos. Pero cada quien tiene su vida con sus ocupaciones. Es especialmente positivo dedicar un tiempo a seguirse conociendo fuera del itinerario apostólico y del horario de estudios. El escucharse y el acompañarse es verdaderamente un espacio para intercambiar desde el alma.

Palabras de afirmación. La ternura de los novios al decir “princesa, mi amor, cariño, cielo”, es más que una cursilería. La palabra tiene una fuerza creadora. Así como Dios creó al mundo con su voz, el reconocimiento y el cariño que se expresa verbalmente tiene capacidad para edificar al otro.

Actos de servicio. Muchos hemos leído la traducción de Corintios: “el amor es servicial” (1 Cor 13, 4). Haber aprendido a servir al otro antes del matrimonio, será una ofrenda a Dios que traerá grandes frutos en la vocación de familia.

Cada uno de estos momentos mencionados, deben estar pensados desde el procurar el mayor bien para el otro. Así también recuerda San Pablo: «Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. » (1 Cor 13, 1). Hernado y Elena, un matrimonio católico de creadores de contenido dirigido a novios y esposos, han iniciado muchas conversaciones partiendo del texto de Chapman. Échale un vistazo a su sitio aquí. Al suscribirte a su newsletter, te enviarán el test para que descubras junto a tu pareja, cuál es el lenguaje preferencial de cada uno. También te enviarán contenido muy práctico de este estilo.

Y que tal si nos inspiramos en la letra de esta canción…

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