Pastoral de la Vocación

Una Pastoral Vocacional al servicio del Reino de Dios

Categorías Sembrar Vocaciones
Este artículo está escrito por Ariel Zottola

La pastoral vocacional es la acción organizada de la Iglesia que se consagra al anuncio, la construcción y la celebración del Reino de Dios, desde la clave del llamado divino. Por un lado, buscará que no falten en la Iglesia ministros, servidores y carismas que hagan realidad el proyecto del Reino; y por otro lado, ayudará a los que van discerniendo el llamado de Dios, a encontrarse con Jesús por el anuncio, la construcción y la celebración de su proyecto.

El anuncio del Reino se realiza por la acción misionera, la catequesis y la predicación, entre otras acciones. Esto lleva a los animadores vocacionales a anunciar la buena noticia de la vocación (kerigma vocacional), de modos diferentes y creativos en los diferentes espacios donde están los niños, jóvenes y adultos para que estos descubran su misión en la Iglesia y la sociedad.  

La construcción del Reino de Dios se concretiza por la vivencia de la comunión y la caridad con los más pobres. Será clave que los animadores vocacionales vivan y ayuden a vivir a los vocacionados experiencias de fraternidad y amistad auténtica, abierta al perdón y la reconciliación. Al mismo tiempo, será fundamental el contacto con las diversas realidades de sufrimiento para descubrir en el rostro del pobre el rostro de Jesús, que llama para una misión especial.

Y, finalmente, la celebración del Reino se vive en la liturgia comunitaria y la oración personal. En esta dimensión la centralidad de la Palabra de Dios será fundamental para alimentar la oración personal y la valorización equilibrada de los sacramentos y la liturgia de la comunidad.

En esa línea, el Papa Francisco al hacer referencia a la falta de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, afirma que fundamentalmente “se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas” .

(EG, 107)

Puede suceder en las comunidades, que no consigan vivir integralmente el misterio del Reino de Dios, por estar encerrados en un aspecto del mismo:

  • Comunidades que solo celebran sin anunciar o construir el Reino, quedándose muchas veces en las rúbricas de la liturgia, sin ser ni siquiera una celebración viva y orante;
  • comunidades que sirven a los pobres con generosidad sin abrirse al misterio de la oración que hace descubrir el en el rostro del que sufre el rostro de Jesús;
  • o comunidades que piensan que por el solo hecho de postar una frase vocacional o un testimonio en las redes o en una sala de aula, los jóvenes reconocerán el llamado de Dios y le responderán con generosidad.

Por otro lado, sin desestimar la importancia del testimonio de los presbíteros y de los consagrados, el Papa    comenta, que aún en la situación donde los mismos sacerdotes son poco entregados, lo que puede despertar el deseo de consagrarse enteramente a Dios es “la vida fraterna y fervorosa de la comunidad” .

(EG, 107)
  • Para reflexionar:

¿Cómo vivimos estas dimensiones en las comunidades? A pesar de que la praxis concreta exija una acción en particular en un momento determinado ¿la planificación a medio plazo de la pastoral vocacional tiene en cuenta los otros aspectos del Reino de Dios?

  • La PV: ministerio “transversal” de toda pastoral

Esta comprensión de la Pastoral Vocacional lleva a tomar conciencia, como nos indica el II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones (2011), que “la pastoral vocacional es al mismo tiempo un servicio a la pastoral de conjunto, una actividad “esencial y connatural” a la pastoral de las Iglesias locales” (II CCV, 78). De esa manera, la iglesia buscará poner los medios disponibles para que todos sus miembros reconozcan que son llamados por Dios y se vocacionalicen todas las pastorales, movimientos y organismos, para que todos los servicios asumidos sean vividos desde el llamado de Dios y no como lugar de poder.

En esa línea, como expresión de la “maternidad de la Iglesia que con María ama y llama    a        sus hijos” (II CCV, 78), como objetivo general, se buscará crear una cultura vocacional:

  •  presentando la misión evangelizadora de la Iglesia y la urgencia de su realización;
  • ayudar a todos los creyentes a tomar conciencia de la dimensión vocacional de su existencia;
  • mostrar a la comunidad creyente el valor de la complementariedad vocacional (fieles laicos, fieles consagrados y fieles ministros ordenados);
  • y facilitar a los creyentes la toma de conciencia de su responsabilidad en la Pastoral Vocacional.

A su vez, la Pastoral Vocacional, tiene el objetivo particular de acompañar en el discernimiento vocacional específico, que busca ayudar a “descubrir el camino para la realización de un proyecto de vida según lo quiere Dios y lo necesita el mundo de hoy” (II CCV, 79). Y, en este tema, como nos alerta el Papa Francisco, es importante tener cuidado para que la escasez de vocaciones no nos haga bajar la exigencia y haga “llenar los seminarios con cualquier tipo de motivaciones, y menos si éstas se relacionan con inseguridades afectivas, búsquedas de formas de poder, glorias humanas o bienestar económico” .

(EG, 107)

Para reflexionar: ¿Cómo está presente la dimensión vocacional en el ministerio o servicio asumido en la Iglesia? ¿De qué manera concreta se puede propiciar una cultura vocacional? ¿Qué actitudes y medios de los agentes de pastoral pueden ayudar a los jóvenes a despertar y discernir el llamado de Dios?

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.

Share This