Pastoral de la Vocación

Ser mujer y religiosa hoy

Etiquetas: Consagración Mujer
Este artículo está escrito por Alberto Castro

Una de las bellezas de la vocación es que nos hace familia, nos congrega, reúne, complementa. Tanto hombres como mujeres se sienten fascinados por Jesús, por su proyecto, por su voz que les llama. Pero sin duda, dentro de nuestra Iglesia hemos abonado y trabajado la cosecha masculina y no tanto como debiéramos los campos femeninos. Tarea que posee una actualidad apremiante como bien lo ha dicho el Papa en su video mensual “No se puede entender la Iglesia sin ellas”. 

Ciriello Catalina aborda desde una nota titulada: –Ser mujer y religiosa hoy: desafíos- el camino recorrido de la mujer respecto también a la concepción de su vocación consagrada. En el texto recuerda que la “mujer” es en la humanidad y también en nuestros ambientes eclesiales, no siempre apreciada y muchas veces maltratada.  

En el abordaje de su propuesta toma como escenario la situación de la mujer, pero se abre a una experiencia vocacional que vale tanto para hombres como para mujeres. Ella recuerda una tesis que asesoró donde se concluía la importancia en la formación del enfoque humano, el psicológico y el espiritual. Desde éstos acercarse a la “corporeidad” del vocacionado; antes de consagrado o consagrada, es un hombre o una mujer con todas sus necesidades, deseos y expectativas propias.  

Recomendamos esta noticia por dos aspectos: además de la revalorización que debe darse en nuestras pastorales vocacionales frente a las inquietudes femeninas, también por la importancia de la concepción total de la persona que intenta responder. No solo es la “espiritualidad” o la “disciplina” las que importa acompañar cuando alguien decide consagrarse a Dios sino todo lo que cada persona es. 

Si hay una cuestión que sigue “cobrándonos la factura” en la vida de la Iglesia es la formación fragmentada que se daba, o da, en los seminarios y casas de formación masculinas y femeninas. Todo lo que la persona es importa al Señor y aún más, le debe importar a su Iglesia. C. Ciriello dice: Mujeres completas, [añadamos también: hombres completos], porque la adhesión al Evangelio, al proyecto de Dios sobre ellas [y ellos], las [y los] hace también plenamente “personas”.   

Puedes leer aquí la noticia de «ser mujer y religiosa hoy».

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